El cine según... Billy Wilder
Intento hacer una película de la manera más sencilla y elegante posible, sin martingalas, sin encuadres a lo Eisenstein. No como los jóvenes directores que andan meneando la cámara por ahí, o ruedan un encuadre a través del fuego de una chimenea. Para mí todo tiene que tener su lógica, el espectador siempre tiene que saber desde qué punto de vista parte la película. El espectador siempre tiene que ver la acción a través de la mirada de los personajes. Hacer de pronto un agujero en el suelo, esconder allí la cámara, y luego rodar desde allá abajo o desde la lámpara de araña, ¡eso es artesanía! No, lo más sencilla y elegante posible. Porque cuando la gente empieza a interesarse, cuando miran cautivados, o sea, cuando los has agarrado por el cuello, si en ese momento aparece un encuadre extravagante y uno le dice a su vecino: ¡Mira, qué encuadre más bonito! eso es una mierda, eso sólo perjudica a la película. Ahí obligas al espectador a pensar en la técnica: en ese momento ha cogido la cámara, la ha colocado sobre una grúa y se ha subido a lo alto... En realidad yo quiero que la gente olvide en mis películas que ha habido una cámara y un director. Quiero que se olviden de que están viendo una pantalla. Tienen que creer que están con los personajes de la acción, en la misma habitación o en la misma calle.
Billy Wilder.

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